Cuando le conté que estaba por escribir una nota sobre la energía y el futuro, mi amiga Martina me recomendó un documental. Se llama Aeroceno, me dijo, es sobre un artista que quiere volar solo con la energía del sol. Al principio no lo entendía, pero después sí.

Como especie existimos desde hace aproximadamente 200.000 años y, hasta la actualidad, consumimos energías renovables durante el 99,9% de nuestra vida. 200.000 años atrás, los primeros seres humanos obtenían energía de las plantas, de los hongos y animales que comían, algo de la leña que usaban para calentarse y de la energía del sol que les llegaba directamente al cuerpo y les daba calor.

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Ese mismo sol llegó a plantas y bacterias que transformaron la energía de la luz en energía química a través de la fotosíntesis. Algunas quedaron en ciertas condiciones de presión y temperatura que hicieron que a lo largo de millones de años se vayan transformando lentamente en gas, petróleo y carbón. La Tierra guardó esa energía solar a oscuras, profundo, como si fueran monedas de un oro muy muy brillante. Ahora, en 250 años estamos gastando todos esos combustibles fósiles que tardaron mucho tiempo en gestarse. El peak oil, es decir, el pico de extracción máxima del petróleo, si no pasó todavía, está por ocurrir. ¿Cómo nos preparamos para la escasez de combustibles fósiles? ¿Quién nos va a enseñar a volar con la luz del sol?

Ecodeconstruyéndome

Todo lo que tengo a mi alrededor ahora está lleno de petróleo, no solo porque ese engrudo viscoso estuvo presente como materia prima en su fabricación, sino porque, por ejemplo, tanto la motosierra que cortó troncos, como los camiones que llevaron esos troncos al aserradero y después los listones de madera desde el aserradero hasta la carpintería y después los muebles terminados desde la carpintería al negocio en el que después alguien los compró para usarlos hasta regalármelos a mí, todos esos vehículos llevando diferentes estadios de los muebles –desde los que yo escribo ahora en cuarentena– de un lado a otro hasta el destino final (por ahora) que es mi casa, todos esos autos, motosierras, camiones y fletes de mudanza que largaron nubecitas de humo y calor a la atmósfera se alimentaron con derivados de petróleo.

“La energía es lo que hace mover, calentar, transformar cualquier sistema del Universo. Sin energía no pasaría nada en ninguna parte del Universo. Literalmente NADA. Y nunca en la historia tuvimos tanta energía ni potencia disponible como tenemos ahora.” Nacho Zapata es arquitecto y forma parte de Re Sapiens, un espacio multidisciplinario para repensar nuestra forma de relacionarnos con la sociedad y con la naturaleza. Asistí de manera virtual a una charla-debate sobre “Energía“, que coordinó Nacho con el ingeniero Aníbal Arancibia, ambos de STS (Soluciones Tecnológicas Sustentables) Rosario, organización que busca desde 2009 ayudar a una transición hacia energías renovables.

Por suerte tenemos todavía mucha energía que el sol guardó en plantas que se convirtieron en fósiles. En Argentina, como en el resto del mundo, dependemos en más de un 85% de esas energías. Pero el problema es que el peak oil está viniendo hacia nosotrxs. El peak oil es el momento en la historia en el que vamos a extraer la máxima cantidad de petróleo. “Desde ese momento en adelante no vamos a poder seguir extrayendo tanto y día a día su extracción va a ir declinando”, dice Nacho. “No está del todo claro cuándo será o cuándo fue el pico del petróleo, pero lo que sí es seguro es que pasó o va a pasar en estas décadas. Con el gas y el carbón la situación es similar, si no la estamos pasando ahora lo vamos a pasar muy pronto. Eso transforma y mucho nuestra sociedad. Tenemos que empezar a planificar ya, en realidad deberíamos haber empezado hace cuarenta años, cómo va a ser la transición hacia el descenso energético y a dejar de tener disponible de buena calidad y a buen precio el petróleo. Nos tenemos que preparar para casi una nueva civilización que no sea tan dependiente de los fósiles. El descenso energético se va a dar, tenemos que intentar que ese descenso sea lo más armonioso y lo más justo posible porque si no hacemos nada lo más probable es que vaya al contrario escalando en conflictividad internacional.”

Nacho aclara que si bien es importante que crezca el consumo de energías renovables, no siempre es posible reemplazar una fuente energética por otra. Incluso, dice, es prácticamente imposible reemplazar a las fósiles en la mayoría de los usos que le damos con las infraestructuras que hoy tenemos. “Muchas veces se presentan las energías renovables como una solución casi milagrosa a todos nuestros problemas. ‘Bueno, cambiamos todo lo que es fósil a renovable y listo’. Obviamente no es tan simple, pero hay que aclarar que son la única opción a largo plazo. En el próximo siglo, si tenemos suerte de seguir por acá, seguramente vamos a usar muy pocas fuentes de energía no renovables y vamos a estar casi exclusivamente con una matriz cien por ciento renovable, pero eso no quiere decir que vamos a estar consumiendo la misma cantidad de energía que estamos consumiendo ahora y mucho menos que va a seguir en aumento. Es importante remarcar que las energías renovables tienen límites”.

Una enorme bola de boliche espacial

Se dice que la energía solar que llega a la Tierra en una hora es la energía que consumimos nosotrxs como sociedad planetaria en un año. Obviamente no podemos aprovechar toda esa energía porque no podría funcionar el resto del planeta si la consumimos toda nosotrxs. Pero hubo un matemático llamado Tom Murphy que hizo un cálculo a partir de esa idea: con un factor de crecimiento energético del 2,9% calculó que, cubriendo toda la superficie de la Tierra, incluso hasta los mares, con paneles solares, se podía mantener el ritmo de crecimiento durante cuatrocientos años. El planeta sería una gran bola de boliche llena de cuadraditos que se verían desde el espacio como espejos. “Pero, ¿por qué limitarnos a la Tierra? –pensó el señor matemático–, ¡rodeemos todo el Sol con paneles solares 100% eficientes! Y así podríamos crecer durante 950 años más. Pero, ¿el Sol es acaso la única estrella? En la Vía Láctea hay 300.000 millones de estrellas, ¡rodeémoslas a todas! Y así podríamos crecer 1.100 años más, es decir, 2.450 años en total”.

Imagen creada por Anaclara Pugliese

El cálculo es absurdo, pero sirve para pensar en que si seguimos dentro de este mismo sistema económico nunca vamos a poder generar toda la energía que necesitamos, solo de fuentes renovables. “Es muy probable que nunca lleguemos a generar con renovables, la energía que generamos hoy con fósiles y es seguro que no podríamos alimentar solo con renovables un sistema económico de crecimiento exponencial infinito como es el que tenemos planteado hoy a nivel global”. Se necesitaría además una industria fósil para fabricar, trasladar y mantener todos los aparatos captores de la energía renovable hoy por hoy, sobre todo cuando son grandes instalaciones de renovables. Por eso es importante empezar a planificar ahora. “Y esto del descenso además de pasar con los combustibles fósiles pasa con un montón de materiales que son esenciales y estratégicos para el estilo de vida actual. Un claro ejemplo es el cobre. Si quisiéramos aumentar mucho las energías renovables y electrificar toda la sociedad, que es a lo que muchos planes energéticos apuntan, necesitaríamos muchísimo cobre, muchos más tendidos eléctricos hechos de cobre para llevar la energía de un lugar a otro. El mayor productor mundial de cobre es Chile y si uno se pone a mirar los datos de producción, cada vez más está costando tanto energéticamente como social y ambientalmente extraer ese cobre y esta es una tendencia que no se va a revertir, por una cuestión geológica va a ser así”.

En el futuro, más que pensar en enormes instalaciones que acaparen toda la energía de la luz, del viento y del agua, que necesitarían además muchísimo capital y que muy pocas entidades pueden desarrollar, tendríamos que reforzar, según el planteo de Nacho desde STS, el desarrollo de renovables descentralizadas a menor escala, que son más fáciles de manejar a un nivel comunitario, a un nivel más chico y, como estrategia también, deberíamos incrementar la eficiencia energética de todos los procesos que hacemos.

Una remera que diga

“El crecimiento exponencial indefinido es inviable en un planeta finito”. Las energías no renovables se están agotando y son muy peligrosas y las no renovables tienen límites, entonces ¿qué va a pasar en el futuro? “Si no crece la economía parece que no funciona nada. Si un candidato no promete crecimiento económico no lo vota nadie, pero ¿paramos a preguntarnos qué es el crecimiento económico? Para medirlo miramos el PBI. El PBI es un indicador que solo mide la cantidad de bienes y servicios que se producen en un cierto lugar en un cierto periodo de tiempo, pero el PBI no mide ni qué se produce, no quién lo produce, ni qué bienestar o malestar genera esa producción, ni qué impactos ambientales y sociales genera, o si se distribuyen esos bienes y servicios equitativamente o no. No podemos tomarlo como único indicador y seguirlo religiosamente como estamos haciendo ahora”.

Para crecer este sistema económico necesita cada vez más materiales y energía. Un planeta que tiene materiales limitados y que recibe una cantidad limitada de energía del sol ¿puede soportar un crecimiento exponencial y que además ese crecimiento exponencial dure para siempre? “Obviamente que no. Además el consumo de la energía es completamente desigual y el mayor aumento está en los sectores más consumistas. La crisis climática es antropogénica. Y los tomadores de decisiones lo saben. No al pedo hay un montón de multimillonarios que están comprando búnkeres. Claramente no todos los países y no todos los sectores de la población de cada país son igual de responsables por esta crisis. En un sistema que aumenta las desigualdades, quienes más consumen son quienes más contaminan. Los cuarenta y cinco países más pobres del mundo, todos juntos sumados, históricamente solo emitieron un 0,34 % del dióxido de carbono acumulado y, paradójicamente, es probable que sean los más impactados por la crisis climática y tengan menos recursos para afrontarla. Por eso decíamos que es tremendamente injusto todo esto”.

Conclusión: el problema energético está mal planteado, no tenemos que buscar nuevas fuentes energéticas para seguir creciendo económicamente sino plantear un nuevo sistema que no requiera crecimiento y por lo tanto que pueda funcionar dentro de los límites de nuestro planeta. “No es fácil. Por eso abrimos espacios como este porque necesitamos de la creatividad y de la cooperación de la mayor cantidad de personas para poder cambiar la realidad actual y construir algo nuevo colectivamente, que no sabemos cómo va a ser pero sí sabemos para dónde no tiene que ir”.

Una ciudad, dice Nacho, es completamente energívora. Yo imagino que, si fuera un animal, sería un cangrejo, porque los cangrejos son muy duros y se parecen un poco a esas máquinas que se usan para extraer el petróleo, que tienen brazos que parecen pinzas. “Una ciudad es un sistema en el que entran un montón de energía y recursos y salen residuos sin tratarse, a groso modo. Si no empezamos a hacernos esas preguntas, si no empezamos a combinar las maneras de vivir y de producir, y a hacernos cargo de los mismos residuos que estamos generando, va a ser difícil que haya energía que de abasto para sostener una sociedad como la que tenemos hoy.”

Museo Aero Solar, 2007, en marcha. Imagen creada por Anaclara Pugliese.

 

El documental

detenerse

a filmar

la bolsa de nylon

que el viento

hace mover

Rita Chiabo

 

Tomás Saraceno rima con Antropoceno y con Aeroceno. El documental que me recomendó Martina era sobre un proyecto de un artista tucumano que quiere volar, dar la vuelta al mundo sin combustibles fósiles, usando solo la energía de la atmósfera. Dice que las nubes ya no nos hacen soñar más, que perdimos la capacidad de imaginar cosas cuando las vemos. Cree que a lo mejor sea porque en el cielo ahora hay nubes de plástico, blancas y llenas de aire, englobadas, y también nubes de humo, tóxicas. ¿Pueden las nubes ayudarnos a imaginar una nueva época? ¿Puede haber nubes que nos ayuden a vivir de una forma diferente sobre este planeta? No lo sabe, pero se organizó con otras personas para juntar bolsas de plástico usadas y formar un gigantesco lienzo único en donde la gente empezó a dibujar y a escribir mensajes y cuando el aire entró en esa escultura, que era como una gran bolsa de nylon enoooorme, y el sol salió, el aire adentro de la bolsa se calentó, y esta nube plástica subió al cielo y así una bolsa flotó en el aire de una forma nueva a la vez que se limpió parte del océano. “A esto lo llamamos Museo Aero Solar, es una invitación abierta a todos los que quieran participar, es una invitación a formar comunidades independientes en cualquier parte del mundo, a transformar las nubes del Antropoceno en otras nubes, en nubes que nos ayuden a imaginar una nueva época, una nueva época a la que llamamos Aeroceno y en esta época aprendemos a flotar solo a partir de la diferencia de temperatura del aire entre el interior y el exterior, aprendemos a volar en el aire solo con el aire, el mismo aire que respiramos”.

Más allá del contenido artístico del proyecto y de la intención de interactuar con la atmósfera de nuevas maneras, partiendo de la idea de que el sol es una fuente casi inagotable de luz y calor, Aeroceno busca lograr cosas prácticas con esa energía, trascendiendo las mediaciones de los paneles solares y de las baterías de litio, con el uso directo de su calor. ¿Podríamos viajar en el futuro a partir de la energía que está en la misma atmósfera sin combustibles fósiles? No lo sé, pero me encantaría ahora ver a Martina toda nerviosa elevándose en uno de esos globos, liviana y atmosférica.

Cámara de Diputados de Santa Fe
Sobre el autor:

Acerca de Anaclara Pugliese

Nació en 1989 en Arroyo Seco. Estudió Letras en la Universidad Nacional de Rosario. Publicó La sombra de las nubes (Editorial Municipal de Rosario, 2017), Dos poemas (Ediciones Arroyo, 2019) y Dos arcoíris & un desierto (La Vieja Sapa Cartonera, Santiago de Chile, 2019). En 2015 participó en el Festival Internacional de Poesía de Rosario y en 2019 en el Encuentro Nacional de Poetas […]

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