El actor John Krasinski, protagonista de la serie Jack Ryan (Amazon Prime Video, se puede ver a través de Movistar Play) es uno de los mayores fanáticos de la CIA.

“La CIA es algo que todos deberíamos no solo apreciar, sino agradecer todos los días”, declaró.

Te puede interesar:

Genealogía del futuro

El historiador Alejandro Galliano comenzó a teorizar sobre el futuro luego de conocer a los empresarios retratados en “Los dueños del futuro”: “No hay que cederle ese imaginario a la derecha"

“(Fue) lo más excitante para mí, es decir, me puse totalmente nervioso cuando llegamos a la CIA”, dijo Krasinski. Y también: “Fueron las personas más increíblemente generosas, amables e inteligentes”.

Los comentarios de Krasinski surgieron directamente de su experiencia como protagonista de la segunda temporada de la serie de Amazon, Jack Ryan.

En un nuevo análisis en video de la serie, el investigador Tom Secker expuso al programa como simple propaganda imperial estadounidense producida en colaboración directa con la CIA y el Pentágono.

Como editor del sitio web SpyCulture, Secker ha dilucidado el rol de Hollywood en la difusión de propaganda dirigida a inculcar una mentalidad militarista en el público.

A través de documentos FOIA (Freedom of Information Act o Ley de Libertad de Información), Secker ha demostrado metódicamente el papel del Pentágono, la CIA y el FBI al darle forma a guiones y fijar la agenda de algunas de las películas y programas de televisión estadounidenses más populares.

Al analizar la serie Jack Ryan de Amazon, Secker reveló que el rol directo de la CIA en la elaboración del contenido del programa les fue ocultado a los espectadores.

Aunque el programa fue uno de los primeros en muchos años en ser filmados en la base de Langley de la CIA (en Virginia), al final de cada episodio aparece una advertencia según la cual la CIA ni aprobó ni adhirió al contenido del programa.

“Esta es propaganda del gobierno realizada en secreto sin que la audiencia lo sepa”, dijo Secker, y agregó: “Su objetivo es la manipulación de cómo vemos el mundo”.

Inspirada en las populares representaciones de la Guerra Fría del autor de acción Tom Clancy, la serie Jack Ryan de Amazon fue el producto de una extensa y directa colaboración entre los productores del programa y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En comentarios improvisados durante una reciente gira de la USO (United Service Organizations) por bases militares, Krasinski reveló que estaba ansioso por “hacer un programa que interactúe más con la comunidad militar y de inteligencia”. El actor dijo que solicitó una colaboración directa con la CIA, “así que conversamos mucho sobre cómo hacer que Jack Ryan sea divertido, así como hacerlo relevante”.

Krasinski reveló que Jack Ryan se apoyó en “muchos consultores y personas distintas que siempre están chequeando con nosotros. Realmente se trata de hacer preguntas y asegurarse de que no hagamos nada más allá del límite”.

Su coprotagonista, Wendell Pierce, mencionó en otra entrevista que basó su personaje en alguien que conoció durante uno de los muchos viajes que el elenco realizó a la sede de la CIA. De hecho, muchas escenas del programa fueron filmadas en el campus de Langley, Virginia, de la agencia.

“Fueron las personas más generosas e increíblemente dadivosas”, dijo Krasinski sobre los oficiales de la CIA que conoció en Langley.

Tom Clancy en la NSA.

La conexión Tom Clancy

Tom Clancy, el fallecido autor de la serie Jack Ryan, bestseller en este tipo de novelas, vendió decenas de millones de libros a una gran cantidad de seguidores compuesta de lectores obsesionados con la Guerra Fría durante la era Reagan. Sus novelas pulp (de venta masiva, sin sofisticación en su encuadernación y aptas para cualquier clase de lector) mostraban a agentes de inteligencia y soldados estadounidenses trotamundos que desempeñaban funciones secretas para socavar a la Unión Soviética y sus representantes en escenarios extranjeros mientras mantenían a su país seguro.

Republicano de derecha de toda la vida, dedicó su libro Órdenes ejecutivas, al entonces Presidente Ronald Reagan. Posteriormente, Clancy fue invitado a hablar en la NSA (National Security Agency), el FBI (Federal Bureau of Investigation) y el Pentágono.

En una visita a la NSA, Clancy se jactó de ser transportado en una fragata de la Marina de los EEUU y, más tarde, de andar en un tanque Abrams M1A1 durante un recorrido por una base del Ejército.

El autor incluso ofreció voluntariamente que su trabajo fuera revisado por la oficina de asuntos públicos de la CIA, y solicitó confidencialidad en una misiva a la agencia con el argumento de que su editor se disgustaría si se enterara del intercambio.

El Pentágono editó uno de los libros más populares de Clancy, La caza del Octubre Rojo, cuando fue adaptado al cine.

La película de Clancy, Juego de patriotas, fue apoyada por la CIA, que ofreció su sede de Langley como locación de rodaje para aumentar el valor de la película en términos de relaciones públicas.

Un agente de la CIA revisó cuidadosamente su siguiente película de acción chauvinista, Peligro inminente, durante una función especial en el Centro Kennedy de Washington, DC.

Propaganda anti musulmana

La primera temporada de Jack Ryan se lanzó en el 2018, cinco años después que falleciera Clancy, quien entonces era el multimillonario y copropietario del club de béisbol Baltimore Orioles de la Mayor League Baseball.

El programa fue filmado en Marruecos y se desarrolla en el entorno paranoico de la llamada Guerra contra el Terror. El Pentágono rechazó el programa, probablemente porque mostraba a militares estadounidenses que custodiaban sitios negros de la CIA (lo que en Argentina conocimos como “chupaderos”) y sobornaban a los yihadistas locales en Yemen. No obstante, recibió el apoyo de la Guardia Costera de EEUU, que ofreció a los productores el uso gratuito de sus barcos y helicópteros.

El productor ejecutivo de Jack Ryan, Carlton Cuse (guionista, entre otras series y películas, de Lost y Colony, en la que participó es desvelado director argentino Juan José Campanella), dijo que el programa presentaba una perspectiva matizada sobre los musulmanes y el Islam. Sin embargo, como explicó Secker, los personajes musulmanes del programa consistían en refugiados desesperados y malvados irracionales: terroristas, terroristas violadores, terroristas abusadores de niños y terroristas infantiles.

El espectador aprende en la segunda temporada de Jack Ryan que Ryan era un ex infante de marina y el único sobreviviente luego de que un niño suicida matara a toda su unidad en Afganistán. Los motivos del niño no se explican.

Fantasía venezolana

La segunda temporada de Jack Ryan se lleva a cabo en Venezuela, que es hoy el objetivo real de un intento de golpe de estado pergeñado por la administración Trump y de devastadoras sanciones económicas por parte de EEUU.

La trama apenas coherente se centra en una conspiración internacional dirigida por Nicolás Reyes, un caricaturescamente malvado dictador venezolano obviamente basado en Nicolás Maduro, el presidente de izquierda electo en el país.

Nicolás Reyes, la versión oligárquica de Nicolás Maduro, coincide con el tipo de dictador latinoamericano que siempre impuso la CIA y, en esta ocasión, es el enemigo.

Pero los productores de Jack Ryan invierten la realidad al presentar a Reyes como un cleptócrata de derecha profundamente impopular y con vínculos estrechos con la oligarquía. Mientras tanto, el caballero blanco de la CIA, Ryan, ingresa al país para ayudar a Gloria Bonalde, una feminista de izquierda presentada como una luchadora por la “justicia social”.

Como sabe cualquier persona con cierto conocimiento básico de la historia subversiva de la CIA, Reyes es exactamente el tipo de personaje que la agencia ha apoyado y apuntalado en todo el mundo en la forma de dictadores de derecha como Augusto Pinochet, Efraín Rios-Montt y el Shah Reza Pahlavi. Hoy en Venezuela, la CIA y sus títeres están apoyando a Juan Guaidó, una figura auspiciada por las clases altas de su país y los gobiernos de derecha en la región.

El programa fue filmado en Bogotá, Colombia, y no en Caracas, Venezuela. Y como en la temporada anterior, los espectadores son bombardeados con estereotipos negativos de “los nativos”. Los venezolanos que aparecen en la pantalla son presentados como manifestantes violentos, asesinos, funcionarios corruptos, zombis malvados que apoyan al dictador y, una vez más, como niños asesinos.

Mientras promocionaba el papel que desempeñó la CIA en la creación de este fantasioso thriller sobre un cambio de régimen en Venezuela, Krasinski negó promover una agenda ulterior. “Se hicieron suposiciones de que Estados Unidos estaba atacando a Venezuela –dijo en respuesta a las críticas del gobierno venezolano–, pero eso no tiene nada que ver con nuestro programa”.

Para Secker, el investigador que tan clínicamente expuso a los agentes de inteligencia detrás de la cortina de la serie de Amazon, Jack Ryan fue diseñada para inculcar en los espectadores una “desquiciada visión del mundo militarizada, intolerante y paranoica”.

Traducción de Pablo Makovsky del texto original en TheGrayZone.

Nota Bene: se respetaron los enlaces del original y se agregaron nuevos (así como aclaraciones editoriales entre paréntesis) para facilitar una lectura del contexto.

 


La realidad invertida

 

Tom Secker | SpyCulture*

 

El último tráiler de Jack Ryan ilustraba perfectamente la doble vara occidental y la hipocresía sobre el comercio mundial de armas. La trama se centra en Venezuela y es una propaganda de cambio de régimen.

La serie (estrenada el 31 de octubre) se promovió en estos términos: “Después de rastrear un envío potencialmente sospechoso de armas ilegales en la jungla venezolana, el oficial de la CIA Jack Ryan se dirige a América del Sur para investigar. A medida que la investigación de Jack amenaza con descubrir una conspiración de gran alcance, el presidente de Venezuela lanza un contraataque que golpea a Jack, lo que lleva a él y sus compañeros de operaciones en una misión global que abarca Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y Venezuela para desentrañar la trama nefasta del presidente y traer estabilidad a un país al borde del caos”.

La voz en off para el avance agrega algunos detalles más, ya que escuchamos a John Krasinski (quien interpreta a nuestro héroe epónimo) diciendo: “¿Cuál es la mayor amenaza en el escenario mundial? Venezuela tiene los mayores recursos petroleros del planeta. Entonces, ¿por qué este país se encuentra en medio de una de las mayores crisis humanitarias de la historia?” Luego vemos a un líder de la oposición venezolana hablando con una multitud sobre traición, lo que genera aplausos y sugiere que es culpa del gobierno venezolano corrupto que haya una crisis humanitaria, e implica que el apoyo popular está a favor de la oposición. En esa promoción vuelve una voz en off, una conversación entre un superior de la CIA y Jack Ryan: “¿Te preocupa que los rusos estén vendiendo armas secretamente a Venezuela?” Y Ryan: “Encajaría en el patrón”.

Sin embargo, mucho más importante que la falta de originalidad de la serie son sus engaños. Venezuela se encuentra en medio de una crisis humanitaria, pero no es una de las peores de la historia humana. En comparación con los millones de sirios que viven en campamentos de refugiados en Turquía, o el problema aparentemente interminable de los palestinos que tienen que huir de su tierra natal, los problemas de Venezuela son más pequeños en alcance y escala. Si bien tengo algunos problemas con el gobierno de (Nicolás) Maduro y muchos venezolanos tienen legítimos motivos de queja, gran parte de esto es causado por la guerra económica permanente que Estados Unidos libra contra los venezolanos.

Lo mismo ocurre con los temores de que “los rusos” vendan armas en secreto al gobierno venezolano, son ridículos. Rusia vende abiertamente armas a Venezuela y lo ha hecho durante años, y en diciembre pasado desplegó dos bombarderos estratégicos con capacidad nuclear en el país. Estos no son secretos de estado, son hechos ampliamente reportados. Pero la serie Jack Ryan confía en la ignorancia de la audiencia sobre los asuntos mundiales, y sus temores bien alimentados de cualquier cosa que involucre a Rusia, para vender este paquete de porquerías.

El informe más reciente del SIPRI (el Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo) muestra que solo EEUU representa el 34% de todas las ventas de armas del mundo, dejando a Rusia en un segundo lugar bastante lejano con el 22%. Otros grandes vendedores de armas son Francia, Alemania, China, el Reino Unido, Israel y España.

De modo que el tráiler de Jack Ryan era completamente engañoso: sugiere que la exportación pública y abierta de armas de Rusia es la “amenaza más importante en el escenario mundial”, mientras que el 58% más alto de las exportaciones de armas de los Estados Unidos ni siquiera valen la pena mencionarse, y mucho menos que domine casi el total del comercio mundial de armas de Occidente. Los principales clientes de este comercio incluyen a India, que está involucrada en una lucha continua con Pakistán por el territorio y la primacía regional, Arabia Saudita, que posiblemente sea el peor gobierno del mundo y que está llevando a cabo una guerra masiva pero en gran parte ignorada en Yemen. Irónicamente, es el escenario de gran parte de la primera temporada de Jack Ryan: Egipto, Emiratos Árabes Unidos y China.

Así que, al contrario de lo que afirma Jack Ryan, es el comercio de armas occidental el que representa la mayor amenaza para los civiles comunes en Medio Oriente y en otros lugares, y los acuerdos de armas entre Rusia y Venezuela son conocidos a nivel público y abiertamente reconocidos. Pero eso no sería una propaganda efectiva para esta serie de televisión patrocinada por la CIA, por lo que la realidad debe ser invertida para alentar y promover un golpe favorable a la CIA en Venezuela, un objetivo a largo plazo para la Agencia y para la maquinaria de la política exterior de EEUU.

 

Traducción de Pablo Makovsky.

Nota Bene: se respetaron los enlaces del artículo original.

 

Distanciamiento
Sobre el autor:

Acerca de Max Blumenthal

Blumenthal es un periodista premiado y autor de varios libros, entre ellos el best-seller Republican Gomorrah (Gomorra republicana), Goliath, The Fifty One Day War, y The Management of Savagery. Produce artículos, informes en video y documentales que incluyen Killing Gaza. Blumenthal fundó The Grayzone en 2015 para echar una luz periodística sobre el estado permanente de guerra de los Estados […]

Ver más