Voy en mi moto
suavemente muy cool.
Suavemente sintiendo el aire y respirando.

Voy en mi auto
siempre descapotado
transportándome de una ciudad a otra
siempre con el auto descubierto.
A mi lado sueño a alguien
pero sigo sola
rodeada de coches cubiertos,
luces rojas de atrás
y luces blancas en la otra autopista.

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Veo a alguien por el espejo
que me sigue de cerca
¿Qué más puedo hacer que enamorarme?
Un maldito camión me detiene
y ella se aleja sin siquiera mirarme.

*

No puedo
No quiero olvidar
cuando te pusiste
el vestido sin corpiño.

Cuando te pusiste
ese vestido sin corpiño.

No puedo olvidar
ese vestido sin corpiño.

*

Licor de café (club de señoritas y señoras)
Yo soy un licor de café.
Mis padres son licores de café fno.
Yo soy licor de café puro
alcohol y café de Brasil.

Les voy a contar una anécdota triste
porque yo soy
el consuelo de las señoritas tristes
de las chicas y señoras
que se enamoran y no son correspondidas.

Este es un relato
para chicos
porque las chicas ya saben lo que voy a contar.
No importa la inclinación sexual,
chicos.

Yo le digo a los chicos:
—No sean malos
ni con los chicos ni
con las chicas.

A mí me gustan otros licores de café.
Yo soy Tres Plumas
y amo a un Cusenier
pero empiezo esta historia…

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En Once
hay un club de chicas
que se reúnen todas las tardes
en la tienda de zapatos
de la calle Corrientes y Laprida.

Son un grupo delicioso de chicas
del interior y algunas extranjeras
de Bolivia y Perú.
Yo llegué por casualidad
y me he convertido
en el amante de las señoritas abandonadas.

A las 19:30
cuando el sol ha bajado
se reúnen en el depósito
como un acorde de arpa
alrededor del licorcito
a charlar.

El frío no las asusta
ni la llegada imprevista del dueño,
porque ellas vinieron huyendo
desde Bolivia y Paraguay.

Iluminadas por un foco de 60 kw
sus rostros anchos se ven
endulzados por mi dulce corazón.

—Y yo le digo a las chicas
que el amor
está disuelto en el aire
que no viene en saquitos de personas.
¿O sí?

En Paraguay
las chicas sufren,
en Bolivia también
y en Argentina
también.
Por eso ellas crearon el club
para charlar del amor
y del trabajo.
Ellas trabajan para encontrar el amor.
Algún cliente,
el chico que vende el café.

Comen para encontrar el amor.
Piden milanesas
para que venga el chico del reparto.

Andrea y Susana
Soledad y Karina
Roxana Soledad y Romina Leonor
son el club de mujeres
en busca de amor
y yo
la esperanza
del amor que ya va a venir.

A las mujeres casadas les digo:
—Tomen licor de café
porque hace bien.

Cada cliente es una esperanza
porque las chicas
sin saberlo
son un licor
de amor y valor.

Pero el cliente que yo espero
(dice Susana)
va a ser alto
y va a tocar la guitarra o el arpa
y nos vamos a volver a Paraguay
y yo me voy a quedar dormida
en sus piernas
recordando el día que entró al negocio
en Buenos Aires.

El club de mujeres
siempre estará abierto.
Hay chicas que sueñan con chicas
con caricias suavecitas
y susurritos tiernos
y manos que se toman con dulzura.

El licor de café ¿engorda?

***

Cámara de Diputados de Santa Fe
Sobre el autor:

Acerca de Fernanda Laguna

Fernanda Laguna nació en 1972 en Buenos Aires. Es artista visual, escritora, editora y curadora. Fue fundadora de la galería de arte y centro cultural, Belleza y Felicidad.

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