REA, como RAE, parece una sigla. Pero no lo es. Remite a lo real, aquello
irreemplazable
que necesita ser contado. En cambio, RAE (la academia que
gobierna el uso de la lengua española) más que una realidad es una realeza. El
recuerdo nominal de algo oficial y oficioso que guarda las apariencias para
que la RAE no se convierta en una REA.

REA es la perdida, la abandonada, la despreocupada de su apariencia. Pero
sobre todo es: la alegre y suelta. Nos recuerda el descarrío: la forma en que la
lengua busca decir lo que ya no cabe en palabras. Donde lo real son voces
mezcladas y la RAE es una fantasmagoría. REA recupera la “realidad” a través
de un desvío.

Hacemos REA Virginia Giacosa, Maxi Falcone y Pablo Makovsky.