En abril de 2018 Damian Monti Falicoff armó un grupo de WhatsApp llamado Memes Today. Su objetivo era almacenar todos los memes que estuviesen circulando entre sus amigxs y por las redes sociales. Las reglas del grupo eran: “1) no porno (tampoco genitales); 2) no gore; 3) ‘memes de tía’ solo los domingos a la noche cuando pinta el suicidio”. Al poco tiempo Memes Today se convirtió en una comunidad internacional que dialogaba fundamentalmente a partir de imágenes: se unieron memeros de Brasil, Chile, España, Francia y China que creaban y compartían imágenes recortadas de videos, viejos dibujos animados o noticias de internet, al tiempo que empezaron a debatir sobre qué es y qué no es un meme.

Espacio insuficiente es una selección de memes que Monti Falicoff realizó a partir de su archivo personal, conformado por más de 160.000 piezas que almacena desde la creación del grupo. La muestra se exhibe hasta el 30 de octubre en el piso 4 del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario y también se puede acceder a ella desde su sitio web. Espacio insuficiente plantea preguntas como qué sentido tiene coleccionar memes —es decir, imágenes que fundan su sentido “circulando” por internet—, cuál es el lugar del meme dentro de las nuevas lógicas de los NFT y las criptomonedas, y qué experiencias propicia el espacio del museo en una muestra que inaugura una nueva lógica espacial para estas imágenes.

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—La muestra –según Monti Falicoff– fue una posibilidad de llevar a otros formatos una experiencia que es fundamentalmente virtual y mediante un dispositivo único e individual. De esta manera, la exposición en un espacio museístico permite otro tipo de recorrido con el cuerpo: no es que escroleamos con el dedo, sino que nos tenemos que mover para ver los memes, nos ponemos en puntas de pies o nos agachamos para los que están más abajo, tenemos que girar la cabeza para seguir el meme de Julio (Iglesias). De la misma forma el espacio del museo te deja compartir un meme con otrx en el mismo tiempo y espacio físico, compartir la risa y la complicidad sobre aquello que bordea temas complejos o tabúes. El museo inaugura un espacio de carcajada, reírnos con otrxs.

Damián nació en Diamante y estudió Licenciatura en Bellas Artes en la UNR, Realización Audiovisual en la Escuela Provincial de Cine y Televisión y, además, Animación en la Escuela para Animadores de Rosario. Desde que tuvo su primera pc, cuenta, realiza backup con mucha frecuencia, en 2017 empezó a almacenar memes en su celular y, desde hace algunos años, imprime en 3D imágenes que circulan por internet, como Cheems, el perrito de los memes.

—Mis prácticas tienen mucho que ver con el archivo, internet, política, la virtualidad y su sensibilidad. Te puedo decir que desde que pude acceder a una pc tengo un backup hecho. Tengo diskettes con dibujos, textos y chats de foros o de MSN. Tengo discos viejos que me niego a tirar o reusar porque tienen mucha información que algún día voy a investigar. Con el acceso a internet empecé a registrar todo lo que puedo. Considero que el uso de los dispositivos se constituye como verdaderas bitácoras. Supuestamente todo esto tiene que ver con una corriente dentro del arte contemporáneo denominada artistas post internet, pero la verdad es que todos estamos atravesados de alguna manera por esta tecnología.

Cheems, el perrito de los memes impreso en 3D en la muestra “Espacio insuficiente”.

 

—Algunos de los memes que seleccionaste son publicaciones de textos en redes sociales, otros son solo una imagen graciosa, hay fotos de cuadernos, capturas de chats… ¿De qué idea de meme partiste o cómo diferenciaste lo que es un meme de lo que no lo es?

—Esta pregunta me encanta porque me la hacía repetidamente cuando seleccionaba los memes y deriva por naturaleza en la pregunta sobre la esencia de un meme. No sé si lo puedo definir tan categóricamente, pero sí me puedo acercar a una sensación de lo que es un meme. Para mí son imágenes o comentarios reflexivos, críticos, tristes, burlones, felices, que circulan por internet y se viralizan. Muchas veces ofenden y tienen una cuota de humor a la vez, o hablan sobre algo tabú. Los memes circulan y se replican, son expresión de una persona o de algún colectivo fundamentalmente anónimo.

Me interesaban mucho los relatos de Twitter o frases sueltas porque me parece que son uno de los componentes del meme, como un protomeme o un meme en formación. De la misma manera me interesaban las capturas de pantalla: es como entrar en la factura del meme, ese momento en el que uno “roba” un meme y tiene que dedicarle un tiempo a cortarlo bien para compartir. En relación a esto, existe un subgénero específico que se llama cropped memes y que refiere a memes que están mal cortados y no siempre se entienden. En ese sentido, las imágenes mal cortadas, las fotos de cosas graciosas o cursed están en el mismo universo del meme.

 

Los “memes de tía” son los que tienen un tono ingenuo o naif, los que se envían bien temprano a la mañana para dar ánimos o para terminar un domingo difícil

 

—¿Es la primera vez que un museo adquiere una selección de memes como parte de su colección? ¿La idea es que el museo los va a archivar, a conservar digamos? ¿Sabés si esto forma parte de una nueva política del museo que tenga que ver con empezar a pensar en formas de conservación de lo digital? Pienso también en la adquisición de la cuenta de Instagram de Virginia Negri.

 —Que el museo empiece a coleccionar el o la meme, una de las expresiones más contemporáneas que hay, me parece increíble. El gesto es muy hermoso e inaugura la primera colección de este tipo en el país y en el mundo, me arriesgaría a decir. Yo creo que esta decisión sobre la conservación y preservación de este tipo de medios y formatos es algo que se está preguntando el equipo del museo y me parece súper interesante. Esto habla de un museo vivo y en movimiento que se pregunta sobre cuál es su papel en este momento, si el museo es un edificio abarrotado de objetos o, por el contrario, un espacio para encontrarse y problematizar, circuitos de experiencias, links de prácticas. En cuanto a la preservación, no sé cómo lo van a resolver. Los formatos digitales presentan muchos problemas en este tema, por ejemplo, el soporte para este tipo de archivo tiene que ser constantemente respaldado y el formato digital tiene un ciclo de vida corto. Una locura. De todas maneras, no creo que esta sea una pregunta que tenga que hacerse el museo.

—En el texto curatorial hay preguntas como “¿es posible coleccionar memes?” “¿de qué manera se pueden atesorar imágenes que constituyen su sentido circulando por internet?” etc. Me gustaría saber si tenés respuestas al menos parciales a estas preguntas, o si hay nuevas preguntas también.

 —La pregunta que me hago constantemente es si se puede coleccionar memes porque creo que un meme se constituye principalmente en la circulación de celular a celular, de grupo a grupo. Su vida está en su constante fluir por las redes. Entonces la acción de coleccionar es quitarle su cualidad más increíble e inédita para el capitalismo de plataformas. La acción de coleccionar detiene ese flujo de alguna manera, transforma ese río en agua estancada. Aun así, la decisión de acercarse a una pequeña muestra de lo que pasa en el mundo virtual por parte de un museo público de un país latinoamericano en estas condiciones de crisis local y global me parece algo muy necesario. El macro se toma la tarea de problematizar un campo que está todo el tiempo depredado por las nuevas lógicas del mercado tokenizado de los NFT y las criptomonedas. El/la meme, por el contrario, es anónimo y reproducible hasta el infinito y cualquiera puede tener o hacer uno. Todavía se resiste al encierro en un esquema de mercado en el que se trata de comercializar su valor simbólico y de cambio.

 

 

5 mil obras en todo el país
Sobre el autor:

Acerca de Anaclara Pugliese

Nació en 1989 en Arroyo Seco. Estudió Letras en la Universidad Nacional de Rosario. Publicó La sombra de las nubes (Editorial Municipal de Rosario, 2017), Dos poemas (Ediciones Arroyo, 2019) y Dos arcoíris & un desierto (La Vieja Sapa Cartonera, Santiago de Chile, 2019). En 2015 participó en el Festival Internacional de Poesía de Rosario y en 2019 en el Encuentro Nacional de Poetas […]

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