En vísperas de un nuevo aniversario del 24 de Marzo mantuvimos en Realistas, el programa de la revista en radio, una entrevista con Cecilia Vallina, directora de Derechos Humanos y Memoria de la Municipalidad de Rosario.

El 24 de marzo de 1976 fue el día en que se dio el golpe cívico militar más violento y destructivo que tuvo toda la historia Argentina. No sólo fue devastador por sus asesinatos, torturas, desapariciones y vejaciones de todo tipo; su legado social y económico transformó definitivamente al país. La pobreza, cuando se dio el golpe militar, arañaba el 5%. En diciembre de 1983, cuando asumió la presidencia Raúl Alfonsín, superaba el 15%. La deuda creció un 364% durante la dictadura, pasando de 9.700 millones de dólares en 1976 a 45.100 millones de dólares en 1983. Esa cifra, la de 45.100 millones de dólares, similar a la que contrajo Mauricio Macri en un solo año, no existía en la contabilidad del estado argentino, fue calculada por los acreedores. Esa deuda, como la que contrajo Macri en 2018, condicionó y marcó la política de todos los gobiernos que siguieron a la dictadura hasta diciembre de 2005, cuando el presidente Néstor Kirchner la dio por saldada.

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Desde Santiago: Jamás volverán a tener nuestro silencio y no nos basta su perdón displicente. No bajaremos los brazos. No volveremos a la normalidad.

Pero hagamos un comentario que comienza por un lugar muy lejano.

El lunes pasado se conmemoraron las 20 años del comienzo de la guerra de Irak, un 20 de marzo de 2003, cuando una alianza de fuerzas de Gran Bretaña y España, liderados por Estados Unidos, comenzaron la invasión de Irak con la excusa de que el régimen de Saddam Hussein tenía Armas de Destrucción Masiva. Lo que luego se probó que era un vil mentira, sobre la que habían advertido unos pocos personajes públicos, entre ellos el periodista estadounidense Chris Hedges, quien entonces era un célebre reportero del New York Times que había ganado un premio Pulitzer.

Chris Hedges recordó esos días hace poco, en un sitio que administra su colega de esos tiempos, Robert Scheer.

Entre otras cosas, Hedges, quien era jefe de Medio Oriente en la oficina del diario en Medio Oriente, domina el árabe y fue hecho prisionero en la guerra entre chiítas y sunitas en Irak, cuenta el calvario que padeció entre 2002 y 2003 cuando observó que EEUU se decidía a hacer una guerra preventiva contra Irak y advirtió sobre las terribles consecuencias que podría tener una confrontación semejante.

El artículo que escribió Hedges el lunes pasado no sólo señala los horrores de esa guerra, donde una contabilidad más reciente, hecha por una organización de médicos, señala que las víctimas iraquíes, en gran parte civiles, superan los dos millones de personas, mientras que las bajas estadounidenses alcanzan los 8 mil, a los que hay que sumar unos 30 mil suicidios entre las tropas, ya en suelo de Estados Unidos. El artículo también advierte sobre los peligros de la guerra permanente estadounidense para el mismo país y el mundo, y apunta sus alarmas hacia la actual guerra entre Rusia y Ucrania.

Pero sobre todo, señala con nombre y apellido a todos los responsables de la guerra contra Irak, que fue la que definitivamente hizo trizas a Irak y, con su extensión a través de ISIS y al-Qaeda a Afganistán, Siria y Somalia, Libia y Yemen, países en su momento prósperos que hoy viven en un caos y una emergencia sin par.

Hedges nombra a todos los responsables de esa destrucción. Menciona a esos políticos: George W. Bush, Dick Cheney, Condoleezza Rice, Hillary Clinton y Joe Biden, también a los propagandistas y periodistas que hicieron creíbles sus mentiras.

En un momento Hedges escribe: “El único camino redentor es acusar a Bush, Cheney y los otros arquitectos de las guerras en el Medio Oriente, incluido Joe Biden, como criminales de guerra en la Corte Penal Internacional. Llevar al presidente ruso, Vladimir Putin, a La Haya, pero solo si Bush está en la celda de al lado.”

Es decir, Hedges está pidiendo, sin olvidar en su artículo las penurias que pasa hoy la clase media estadounidense, con alta inflación y salarios a la baja, que esos responsables, que aún juegan en la política de su país, se sometan a un juicio que bien podría ser por la verdad, la memoria y la justicia. Y lo reclama con urgencia, observando las terribles tensiones con Rusia y China.

Cerca del final escribe: «“Un ajuste de cuentas nacional con los fiascos militares en el Medio Oriente expondría el autoengaño de la clase dominante. Pero este ajuste de cuentas no se está llevando a cabo. Estamos tratando de desear que desaparezcan las pesadillas que perpetuamos en el Medio Oriente, enterrándolas en una amnesia colectiva. “La Tercera Guerra Mundial comienza con el olvido”».

Los movimientos de DDHH de Argentina, que nacieron al calor de la lucha por la aparición con vida de desaparecidos y son muy distintos a los organismos internacionales que llevan ese nombre y son a veces muy selectivos con sus causas, tuvieron un programa que también es fundador de esta democracia que alcanza ya los 40 años: memoria, verdad, justicia. El mismo pedido que hace Chris Hedges, desde el corazón del imperio, para transformar su país.

Los videos mencionados en esta conversación:

 

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Acerca de Pablo Makovsky

Periodista, escritor, crítico

"Nada que valga la pena aprender puede ser enseñado."

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