Carta al pueblo argentino en un momento de duda sobre el futuro

Queridos hermanos argentinos, me llamo Rafael Rezende, soy brasileño y tengo una relación especial con Argentina. Mi familia materna es argentina, tengo muchos amigos y familiares en todo el país, he vivido en Buenos Aires y llevo la patria de Messi y Maradona en el corazón como mi segundo país.
Sé que en este momento el país está dividido. Poco más de la mitad de ustedes están contentos con la victoria de su candidato. ¡Felicitaciones! Así es la democracia: uno gana, otro pierde y todos respetan los resultados. Ojalá que Argentina siga viviendo en democracia. No es tan sencillo como puede parecer. Ella necesita cuidados y atención, de lo contrario puede pudrirse como ha pasado tantas veces en Latinoamérica. Y como ha demostrado la historia, sin democracia lo que tenemos es violencia, autoritarismo y pobreza.
Ahora me dirijo a quienes, por simpatía o miedo, votaron al candidato perdedor. Entiendo su dolor. Yo sentí lo mismo cuando, en 2018, mis compatriotas eligieron presidente a un hombre violento, autoritario y con claros indicios de psicopatía. De hecho, Argentina está corriendo muchos riesgos, incluso acabar con el círculo virtuoso que se abrió en 1983 y que, a pesar de los problemas económicos, aseguró una estabilidad política y democrática sin precedentes. Sé que ustedes están muy preocupados y la preocupación es totalmente justificada.
Sé que son circunstancias distintas, pero hay muchas más cosas en común entre Bolsonaro y Milei que diferencias. Ambos forman parte de la misma ola de extrema derecha que se está propagando por todo el mundo alimentando el odio, difundiendo la violencia y destruyendo las democracias por adentro. Por lo tanto, pido permiso para dar un consejo: miren los errores y aciertos cometidos en Brasil. Hay mucho que aprender del país vecino.
Quizá la mayor lección sea no esperar normalidad en un escenario político de excepcionalidad. No será posible repetir fórmulas y discursos, hay que ser creativo e inventar nuevos caminos, producir nuevas articulaciones democráticas. Teniendo en cuenta la gravedad de la situación, a veces será necesario aliarse con viejos adversarios, como hizo Lula en Brasil, para salvar la democracia. Esto no significa en absoluto abandonar sus ideales, sino demostrar adaptabilidad ante un escenario muy desfavorable. Un cambio en el espectro político debe ir acompañado de nuevas estrategias aunque no nos gusten.
Por fin, sepan que vendrán tiempos muy difíciles. Hay que confiar en la fuerza del pueblo argentino. El mapa para la salida del laberinto del autoritarismo disfrazado de liberalismo no está en un solo lugar, sino en varios lugares: en las calles, en las oficinas, en los barrios, en el campo y en las universidades. Hay que tener paciencia, valentía y sabiduría para enfrentarse al monstruo del extremismo. La sociedad civil argentina, siempre vibrante, es la que puede dar las respuestas necesarias en este momento. Y lo hará.

la ciudad está en obra
Sobre el autor:

Acerca de Rafael Rezende

Master y doctor en sociología por la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Escribe y traduce en Horizontes ao Sul, donde tradujo artículos publicados en Rea.

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