Podas en Altura, que vive en la esquina, Boedo rural o profundo, murmura con amargura que la munda fue y será una porquería en el 506 y en el 2000 también. Amanece esta mañana con el útero afligido por recurrente vandalismo de fachada que lo hace engranar, ingenio popular le tiene el útero al plato, no importa cuando leas esto. Las letras en aerosol cantan:

DEJALO EN PAZ

EL TACHO

NO LO MOVÁS

MÁS

HEAD OF CHOTA, CAT

Sigue rudimentaria representación de japi sonriente. Podas en Altura odia que le intervengan las paredes de su casa de su propiedad. Tiene una bronca y la comparte puntuada por golpes rítmicos sobre mostrador con el selecto cenáculo reunido en rededor en el local de venta de lana y botones de Reparamos Parches, conciliábulo habitual por las tardes, una vez finalizadas la labor de babysittasgo no pago para hijas monotributristes con changas de entrega urgente. Con gran aflicción comenta sensación desagradable que le dio ver la grafiteada al salir a buscar limón para la ensalada.

Junto a él se encuentra la central de inteligencia barrial, núcleo duro del chisme vecinal, activa neurona colectiva con dendritas conectadas a porteras y paseadoras, soderas, canillitas y floreras, fruteras, carniceras y cualquier otra institución relevante para la obtención de información. Venía Reparamos Parches exponiendo lo discutido el último jueves deformación por zoom con gran interés de parte de la concurrencia, cuando Podas en Altura interumpe apasionante tópico –hay uno solo en Cook Looks Clan: Activá Hoy Tu Potencial SRL y es siempre igual: la papaya cultural– para quejarse de la pintada performada “por zurdas de mierda”. Sorprende al corro la acusación porque es muy sabido que quien rotula las paredes del barrio es el nieto de la modista, parroquiana habitual de la mercería. Como ella siempre dice: mejor artista que carterista.

Reparamos Parches (aliada): Pasa que, claro, vos también: pared pollerita corta tenés, demasiado invitante, ¿qué querés? Toda esa extensión virgen, a la vista, invita, provoca. Te lo digo con contrición, no me voy de boca: como que hay en ella incitación a vandalizarla. Mi consejo: cubrila un poco, que no llame tanto la atención.

Podas en Altura (tenso): Me ofende lo que decís, Reparamos. ¿O sea que me masacran el frente de mi casa de mi propiedad y la culpa es mía?

Reparamos parches (alegría de haberse hecho entender): Un poco sí.

Miradas incómodas en derredor. Por un instante nadie se anima a batir probóscide. Con algarabía interior, Reparamos Parches descubre sobre la marcha que los jueves deformación funcionan: antes, no se hubiera animado a disentir en público con señor de manera tan radical y evidente. ¿Escribí “disentir”? ¡No se hubiera animado a expresar punto de vista! Ahora, en cambio, le consta que cualquiera puede opinar, lo ha visto con sus propios óculos, sentido con sus propios tímpanos. Y lo que va entendiendo es que no solo puede, ¡debe! Como siempre repite Patricia Rica-en-Toros: una filosofía muy interesante.

Tras vida de sumisión al quedirán y el deber ser, existencia encorsetada por deseo de propias y ajenas, acostumbrada al empetrolamiento de la observación “benevolente” (por tu bien te lo comento) de todo lo que alguna vez osó o imaginó, loca, ebria de posibilidades, inmovilizada dentro del capullo tejido por familia y sociedad (o dios, patria y familia), la sensación que le deja habilitación de punto de vista propio en el concierto común de la discusión común –dos comunes diferentes– (así como ella puede: sin celo informativo de ninguna especie, desasida del interés por la constatación de hechos, basándose en el sentido comunísimo de las cosas) es de placer. Democratización al fin: zigurat cultural está siendo conquistado no por el populus, aquellas con papeleta universitaria y trayectoria de luminaria, sino por la plebe agraria, venida de cualquier lado, enchufada a tecnologías paridas por raúles de Sillicon Valley, alimentada por algoritmos de los que sólo se sabe que nadie puede dar fe de cómo funcionan y que refuerzan los sesgos de género, raza y clase, o sea: patriarcado endrogado con asteroides. Lo cierto del caso es que Reparamos Parches siente que ahora puede opinar. De lo que sea, lo que ella quiera. El acceso a la palabra autorizada le provee sensación de bienestar y religazón, con otras indignadas, la vuelve a dotar de existencia cuando ya creía que no volvería a ser parte del estado de ningún arte.

Clavos Tejidos (pidiendo primer mate): Con respeto, Podas, en lo del tacho algo de razón hay. A mí –te pongo un ejemplo– me jode encontrármelo frente a la persiana del taller. Sabés que me complica el laburo. Mil veces lo hemos hablado. No lo querés entender.

La conversación se archipiélaga en recuerdos de otros tiempos, cuando la basura se sacaba por las tardes a contenedor individual que tenía cada cual frente a puerta principal y ahí quedaba a la espera de recolección performada por binomio de atletas olímpicos que corrían detrás del camión de Manliba e iban levantando y revoleando bolsas con puntería digna de certamen panamericano.

Yots de Keratina (ojitos soñadores): Qué estado físico tenían los muchachos que corrían, qué espectáculo.

Reparamos Parches (enigmática y sagaz): ¿Vos sabías que Manlibar era del Macro?? ¿Te das cuenta?? Manlibar, Correo Argentino, Boca. Qué mafia la casta.

Yots de Keratina (confusa): ¿Cuál casta, en qué sentido decís?

Reparamos Parches (asertiva): El evidente.

 

*

 

Si no ingenieras, al menos voceras del caos, Deliria Limosna, Patricia Rica-en-Toros y Victoria Vil y Cruel –estridente tridente docente de los Jueves de Formación en Cook Looks Clan: Activá Hoy Tu Potencial SRL– discuten pasos a seguir en monono Airbnb sito en Recolecta. Tufo a poro sucio o en descomposición (algo podrido en Narnia) inunda narinas y psiquis de las presentes. Persiguen anonimato porque saben que fraguan desacato al status. Y porque buscan preservar idea de que no se toleran: divide et impera.

De momento, no logran distinguir hacia adonde les conviene ir. Han registrado Cook Looks Clan: Activá Hoy Tu Potencial SRL y les está entrando un dinero gracias al arancel de cursos (“Tu primera piramidal, con o sin dinero” entre los más elegidos) y aportes voluntarios. Han avanzado en la creación de registro de socias, bautizado “membership”: a cambio de pago mensual, las inscriptas acceden a descuentos en los “productos” que ofrecen y acceso micrófono abierto en las charlas virtuales. Sobre todo han echado mano a nutrido listado de números de whatsapp: corredores de alta velocidad para cualquier verdura que quieran amplificar, sin moderadoras, sin filtros, sin trabas. Con sus dos primeras movidas de ingeniería caótica se han hecho notar. La primera: meten contingente de gente decente en el penal de Ezeiza y la entrevistan con genocidas del terror, juzgados y condenados por crímenes de lesa humanidad, que les extienden escrito con estrategias para lograr su libertad. Se arma escándalo, aparecen selfies con sonrisas, tapados naranjas y calzas lisas. Hay desmentidas y acusaciones, hay valoraciones. Primer gol. Segundo (Francia): en vísperas de elecciones de medio término, en actualización de la crisis causó dos nuevas muertes, luego de intensa gritería y brainstorming en el Spaces de La Oca y el Grillo, aparece fiambre en PBA, “otro caso de inseguridad”. En la foto del hecho, debajo del pecho, origami pequeño de grillo o mantis, como en la película aquella de replicantes y querellas.

Ahora deben decidir si aceptar o no financiamiento serio de señoros empresarios esteparios con vínculos espurios en la política de siempre, castos de la casta primera, la verdadera: la de los alegres (o happy) portadores de japi. O no, pugnar por continuar en la independencia autogestiva de emprendedoras creativas y ver adonde las lleva semejante pendencia. Con unos buenos mangos bien gestionados podrían crecer y expandir su poder, pero también las expondría a tener que consensuar decisiones con varones. Perspectiva que les pone los úteros en fuga y les revuelve soberanamente los ovarios. Tampoco es que hay varios ni tantos caminos por tomar. La cuestión es si continuar libres que lo demás no importa nada o pasar a ensobradas de los castos. Sin irse al pasto votan y deciden lo segundo porque al poder hay que hacerle doxing: ir a buscarlo adonde vive.

 

Sobre el autor:

Acerca de Ana Ojeda

Es escritora y editora. Nació en Buenos Aires en 1979. Se recibió de Licenciada en Letras con diploma de honor por la Universidad de Buenos Aires. Publicó las novelas Modos de asedio (2007), Falso contacto (2012), No es lo que pensás (2015), Mosca blanca mosca muerta (2017), Vikinga Bonsái (2019), primera novela escrita en lenguaje […]

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Sobre el/la Ilustrador/dora:

Acerca de Maxi Falcone

Rosarino, Diseñador gráfico, ilustrador, desarrollador web y músico. colabora para varios medios de su ciudad y del resto del país como historietista y humorista gráfico. Miembro de Cromattista y parte integral de la RevistaREA maxifalcone.org

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