“¿30 segundos? ¿30 segundos de qué? ¿Siempre son 30 segundos? ¿Con sol y sin sol?” Ani no deja de preguntar por el título, quedó atrapada en el tiempo. Mi hermana, atónita, se maravilla por el sistema. Lequi dice que es al revés de la foto tradicional, ésta va de afuera hacia adentro.
Estamos con “los sensacionales” visitando la muestra de fotografías estenopeicas “30 segundos. La constancia de una decisión”*, que reúne una selección de imágenes tomadas por el colectivo Espacio Maravilla entre los años 2017 y 2026. Un recorrido por Rosario desde la mirada de una caja de cartón y un haz de luz.
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Caímos en manada. Hoy la cita del taller de escritura es ahí. Hoy nos invitaron a pasear. En el túnel del Centro Cultural Parque de España CCPE nos recibieron Paula y Kümei para contarnos de qué va esta muestra del Espacio Maravilla, un proyecto de formación y producción artística. Que es en equipo, que es colectivo, que es con otros. Contagian curiosidad.
Kümei dice que el goce no está en acertar lo que supuso la mirada, que es el proceso, es la sorpresa, es el azar y es aquello inesperado lo que destella. Hablan sobre todo de la paciencia, ese parece ser el leitmotiv de la foto estenopeica: la espera.
Una gigantografía tras otra, colgadas del techo, son sábanas de ciudad. Un barco hundido en el río promete una pintura. Circunvala la mirada, me detiene. La bruma de lo que está al revés nos regala un chori en negativo. La negritud de la ciudad, el centro blancuzco de los edificios se eleva en una noche ficticia. La ciudad negada. La doble exposición extiende y multiplica lo que se encuadra a tientas. Caminar por las ciudades invertidas. Somos lagartos tirados en los pisos de una ciudad multiplicada. Escribimos sin parar. Somos paisaje.

La cámara se parece a un pote de dulce de leche San Ignacio, los de cartón de antes. Tiene un agujerito muy pequeño donde entra la luz que impacta en un papel fotosensible. Es cilíndrico, es un falso ojo de pez (¿quién imita a quién?). El ojo está afuera.
Sonidos sensacionales:
“La del chori no se dónde es, la de Monreal Ani dice que te marea. Las fotos irradian ondas de magnetismo que suenan de por sí. ¡San Luis y Entre Ríos, mirá cómo se tuerce! ¿Esas son estrellas? No. Siempre es de día…sino no se da la magia. ¡Ay! mirá la ventana de Buchin, sí abajo está la librería, pero viste es mucho más linda la negativa, tiene más profundidad”.

Kümei responde a mis intrigas, la duda de la mirada, ¿podemos encuadrar sin mirar por el agujero? “Es la sorpresa, es lo inesperado, es jugar un poco, porque ya lo otro sabemos cómo es. Meterte al laboratorio y que de repente salga la imagen, para mí eso es como algo increíble”, dice y se le ilumina la cara, tanto como el centro de la foto espejada de la Esquina de la Oportunidad.
Explican el mecanismo, la física, la ciencia, lo que se corrobora y levito en lo que para mi es magia. No es solo la forma ni el azar, es este colectivo que puso ese ojo afuera que nos metió tan adentro.
Mi entusiasmo se posa en lo negativo. No son manchas ni nubes. Consistencia blanca, grumosa y espesa de contraste intenso que da la negatividad.
“Es algo muy a ojo”, dice Kümei. Es algo muy a ojo, es algo muy a ojo, es algo muy a ojo, es algo muy a ojo, es algo muy a ojo. Me resuena y ya me fui.
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