Tercer día de residencia. En las mañanas del FIPR se respira un aire de complicidad y aprendizaje entre compañerxs y talleristas que nos conecta sin importar las distancias. La consiga “poesía vital” en torno a la cual se realizó el festival este año, considera a la poesía necesaria para vivir. Gabriela Borrelli Araza ha propuesto hoy una serie de preguntas a partir del libro Seguir con el problema, de Donna Haraway, que no solo nos invita a reflexionar sobre cómo se piensa en tiempos de urgencias, sin los mitos autoindulgentes del apocalipsis, sino también sobre cómo escribimos en tiempos de urgencia.

¿Para qué seguimos con el problema?, dice Haraway y nos dice a nosotrxs Gabriela, como si supiesen las dos que a más de unx la pregunta le quedará resonando durante varias horas.

Te puede interesar:

Letras de cuarentena

Informe: qué y cuánto leen, escriben y se informan los escritores en aislamiento por la pandemia.

La relación entre naturaleza y cultura ha sido un disparador y conector para los temas que se han ido desarrollando a lo largo del taller. Pensar en cómo nos relacionamos con las especies compañeras, las especies no humanas, nos lleva al concepto de Sympoiesis –generar con– planteado por Haraway, que no solo se basa en que nada se hace a sí mismo, ya que existen organismos en simbiosis con los otros; sino que también se expresa como ruptura de las formas individualistas de habitar el mundo para hacer lugar a la posibilidad de pensar modos de vivir entre otrxs sin dañarlos. La idea del compost /compost humanismo –también propuesto por la autora– se conecta desde la pregunta: ¿cómo salimos del antropoceno pensando que somos la creación más perfecta y no nos pensamos a nosotrxs mismxs como desechos para otras cosas?

La propuesta de Gabriela respecto a este libro abre frente a nuestros ojos un enorme abanico de relaciones posibles con las maneras de concebir el arte y la producción poética.

Cuando empezó la jornada, mencionó que los festivales populares tienen el cruce entre lo que es el poeta y la popularidad o no de la poesía. A partir de lo cual resaltó que “ese es el terreno en el que le gusta estar”, ya que entiende la literatura como un proceso de contaminación: ella arma constelaciones raras que no vienen de la academia meramente, sino que se va contaminando. Un claro ejemplo es la literatura feminista y la forma virósica en la que se mueve.

La poesía también se mueve como un virus porque el lenguaje es un virus. Lo cotidiano está vinculado a esto ya que la poesía vive en el habla cotidiana.

“En este castellano sucio que hablamos en latinoamérica, la poesía vive muchísimo más en el lenguaje cotidiano”, dijo Gabriela al referirse a la metáfora impregnada en el habla cotidiana. Uno de los momentos más importantes fue cuando mencionó la relación de los momentos históricos con la poesía, en cómo en los 80 la muerte ingresó en el habla cotidiana después de la dictadura. Resulta adecuado conectarlo con la idea de que “todo poema es palabrería de los muertos” y también con la importancia de hacer una palabra de lo extinto, de lo que va a dejar de vivir en la realidad, pero vivirá para siempre en el poema.

Volviendo a tiempos históricos y formas de escribir, mencionar que el hacer poético que en estos tiempos tiene un yo muy grande, resulta no menor.

Al trabajar con poemas de Estela Figueroa, Beatriz Vallejos, Irma Cuña, Leónidas Escudero, Hector Viel Temperley y Adelia Prado, hemos reflexionado sobre el trabajo de captar lo que la naturaleza quiere decir y la inclinación poética, cómo cada autor lo ha expresado de maneras distintas y también cómo la intermediación de Dios como elemento para comprender lo natural se hace presente para algunxs autorxs. La mezcla de espacio y tiempo, la indagación cuerpo y naturaleza, cuerpo y poesía, son algunas de las tantas observaciones que hemos puesto en práctica en el encuentro con Gabriela, quien ha sabido conectar los conceptos de maneras coherentes, y sobre todo ha dejado abierta la invitación a no dejar de preguntarnos sobre las maneras de concebir el lenguaje, el arte y el mundo.

conectada
Sobre el autor:

Acerca de Belén Nahuz

Nací en San Miguel de Tucumán en 1998. Vivo en Buenos Aires y estudio Antropología Social y Cultural en la UNSAM. Me interesan la lectura, la escritura y la política.

Ver más