Primero fueron los Bloggers –quienes creaban contenido a la altura de quienes podían seguirlos a través de un blog–, más tarde los Booktubers –adolescentes y jóvenes que recomendaban libros por las redes sociales, en especial por YouTube. Ahora llegaron los Bookstagram un concepto cada vez más conocido en el mundo digital que refiere a la unión entre los libros y su divulgación en Instagram. A través de sus cuentas en esta red social quienes administran esos perfiles recomiendan lecturas a cientos y hasta miles de seguidores y seguidoras con la idea de tramar una comunidad lectora. No tuvo que ver la pandemia, ni la cuarentena, ni el quedarse en casa pero sí es notable cómo en estos últimos tres meses aumentaron no sólo los perfiles con este propósito sino también la lectura puertas adentro.

Si antes íbamos a la librería para buscar qué leer, ahora también vamos a la nube, porque  los bookstagrammers son, en definitiva, promotores de lectura de la postmodernidad. Pero: ¿Quiénes son las personas que detrás de estas cuentas? ¿Pasan horas armando las publicaciones? ¿Seleccionan la foto correcta? ¿Acaso responden a cada una de las personas que les siguen?

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Entre algunas de las cuentas que existen en Rosario, se encuentra @leyendoqueestas gestionada por Mauro Chinellato. Mauro nació en Monje, provincia de Santa Fe hace 34 años, es lector e interesado en las artes desde que tiene memoria. “Podría decir, como Juan, que me gusta el arte, sobre todo el de leer”, cuenta. Guillermina Tokman, tiene 27 años, es abogada, vive en Rosario y creó @terecomiendoleer. La pasión por la lectura es algo que la acompaña desde siempre. “Mi abuela me enseñó a leer de muy chica y mi primer gran libro fue a los seis años, cuando mi tío de Dinamarca me trajo un original de Harry Potter y la piedra filosofal. De ahí en más, fue un libro tras otro. Mi familia siempre fomentó la lectura y todos son grandes lectores. Hace diez años que voy al taller literario ‘Enciende mi letra’ de Cecilia Muñoz y mi lectura es compartida. Fue un espacio que sin dudas sumó mucho y me formó y forma como lectora, desde una óptica distinta y más crítica”, menciona. Camila Oderda tiene 26 años, es estudiante de Locución y Publicidad y trabaja como CM. Desde el 2017 gestiona @entresuspaginas y Juan Manuel Amatta es Licenciado en Comunicación Social, tiene 31 años, nació en Chañar Ladeado pero dice que es rosarino por opción y gestiona la cuenta @librosqueamattan.

Además, entre las cientos y cientos de cuentas que existen en Instagram de personas que viven a lo largo y ancho del país, se pueden mencionar: @cronicasdesal, @porqueleerok y @murmullosdepancha. La primera es gestionada por Delfina Migueltorena, que tiene 25 años y trabaja en librerías desde que terminó el secundario, estudia Artes de la escritura en la Universidad Nacional de las Artes y fotografía de forma autodidacta. Cecilia Bona, tiene 31 años es periodista y se dedica a la producción de radio, y coordina desde el 2018 la cuenta @porqueleerok. Y Alejandra Francisco, que debido a su apellido su cuenta se llama @murmullosdepancha. Ella es tripulante de cabina desde hace 30 años en Aerolíneas Argentinas. Su trabajo si bien es complicado con horarios, le brinda la posibilidad del tiempo libro en otras actividades y siempre tiene espacio para la lectura.

Estos bookstagrammers comenzaron sus publicaciones entre 2017 y 2018, como una manera de volcar sus experiencias lectoras, contribuyendo años en la promoción de los libros. Cada una posee una impronta personal que la destaca, desde el cuidado de la producción fotográfica, el armado de videos con lecturas hasta incluso llevar adelante lecturas colectivas en la vía pública, algo que quedó interrumpido en tiempos de pandemia.

Comunidad lectora se teje

Mauro cree que comunidad de lectores y lectoras hubo siempre, pero tal vez invadieron Instagram en estos últimos años por el auge de las redes sociales. “Somos varias personas las que administramos perfiles para recomendar o acercar a través de este medio digital las lecturas y recomendaciones a otres”, dice. Por otro lado, Guillermina cree que creció muchísimo la comunidad de bookstragramers en el último tiempo y lo ve como algo positivo: “Poder fusionar la tecnología y su alcance con la literatura es algo que sólo puede tener buenos resultados. Un buen posteo vende, no solo desde el punto de vista comercial de lo que significa vender un libro para un autor o una editorial, sino que también vende las letras, lleva a que alguien curioso que no lee tanto o no conozca tanto, termine agarrando un libro y enganchándose”.

Camila coincide en que en el país esta comunidad creció en los últimos años. “Acá llegó hace unos cuatro años aproximadamente, pero en otros países Bookstagram está desde hace varios más. Primero surgieron los Bloggers, luego los Booktubers y por último con el auge de Instagram, los Bookstagrammers. El universo lector en redes es inmenso”, asegura. Juan Manuel agrega que la comunidad BBB (Bookstagrammers, Booktubers y Bloggers) creció ya que hay cada más gente que quiere seguir este tipo de cuentas para encontrar nuevas lecturas.

Para Delfina las redes permitieron un intercambio que antes solo tenía lugar en las librerías, ferias literarias o talleres afines. “Ahora hablar de libros es tan sencillo como subir una foto del último libro que leíste, poner un hashtag y esperar a que se abra el debate”, dice. “Los lectores sentimos la necesidad de compartir lo que nos gusta, es como contar un secreto en voz alta a la persona indicada, la que entiende y le interesa de lo que estás hablando. Compartir la lectura que a uno le hizo bien es un acto de bondad”, afirma Pancha.

Mientras que Cecilia cuenta que España en particular tiene un liderazgo bastante pronunciado en cuentas que hablan sobre libros pero coincide en que es un fenómeno en crecimiento en Argentina producto de la difusión que permiten las redes sociales. Porque “son espacios que permiten construir comunidad y hay muchos lectores con deseos de contar y comentar lo que leen, entonces encuentran en las redes un lugar donde compartir sensaciones”.

Sobre si sus lecturas están influenciadas por las recomendaciones de otras cuentas, Camila menciona que dentro de la comunidad hay cuentas variadas en su contenido y cada una tiene su estilo particular dependiendo las lecturas. “Es una realidad que es un gran incentivo para todos los lectores. Cuándo empecé mi cuenta solo leía romance, y el estar en contacto con lectores de todo el mundo me llevó a salir de mi zona de confort y animarme a descubrir todos los géneros. Eso es lo más divertido, que nos vamos animando a descubrir autores e historias, que constantemente nos estamos compartiendo nuestros descubrimientos y los vamos debatiendo”, dice.

Por otro lado, Cecilia coincide con que es lógico que sus lecturas estén influenciadas por lo que recomiendan otras cuentas de Instagram, pero más que nada son las recomendaciones de personas que respeta. “También elijo viendo los catálogos de las distintas editoriales y el contenido. Para mí es importante la diversidad de cuentas y que cada lector tiene un perfil, y el que se identifica con las lecturas de  @porqueleerok es un lector que tiene un perfil de lectura parecido al mío. Es importante que cada uno reconozca quién es como lector y no elija un libro porque le dicen que lo tienen que leer sino más bien porque interpreta que le puede llegar a interesar gracias a una comparación con sus propios gustos personales, con un contraste”.

Promotores de lectura 2.0

Para Mauro la lectura siempre fue un medio, una herramienta, una forma de expresión, el deseo de compartir pensamientos, la manera de defender posiciones. “Entiendo a la promoción de la lectura como un modo de vincularnos, de elegir compartir lo que nos copa, lo que nos acerca a pesar de que las pantallas están a muchos kilómetros de distancia entre sí. De hecho ocurre que a través de las etiquetas, se pudieron poner en contacto lectores con autores o con editoriales y generar un vínculo digital que realmente supera lo que podía esperar al crear el perfil”, dice.

“La lectura es parte de mi vida, es un hábito más, como comer o dormir. Fomento el libro, la imaginación, el relajarse y meterse en uno mismo y en otros con historias. Hay personas que dicen que no le gusta leer, yo creo que no encontraron un libro todavía. Por suerte, como siempre digo, son infinitos los libros por leer. En este espacio, intento buscar la variedad para que cada uno encuentre lo que le gusta y las palabras que le queden cómodas”, dice Guillermina.

Juan Manuel cuenta que también para él la lectura es fundamental en su vida: “Me encanta promover la lectura en general. Si bien mis géneros favoritos son la fantasía y ciencia ficción, y normalmente recomiendo ese tipo de cosas, siempre digo que no hay libros buenos o malos, sino libros para diferentes personas: lo que a mi me encanta puede no gustarle a alguien más, y viceversa, lo importante es encontrar los libros que le hacen bien a cada une. Algo que intento hacer con mi cuenta es, además de promover la lectura, mostrar lugares lindos de Rosario”.

Delfina coincide con que la lectura es esencial. “No me imagino una vida sin libros. Crecí en una casa donde se leía mucho pero no me despertó el interés hasta que Agostina, mi hermana, llegó con Las aventuras de Sherlock Holme y ahí me cambió la vida. No tuve una infancia fácil y tanto en la escritura como la lectura me dieron otra perspectiva. No voy a caer en típico cliché: «la literatura me salvó» pero sin duda me ayudó mucho”, cuenta. “La promoción de la lectura a veces ocupa más que la lectura en sí porque trabajo ocho horas diarias recomendando libros y luego le dedico otras a @cronicasdesal pero trato de equilibrar. Hace años que no me voy a dormir sin leer un libro. Intégré la difusión a mi lectura, cuando termino un buen libro no solo me invade una sensación de placer, propia del lector, sino también el placer de saber que puedo recomendarlo y causarle esa misma sensación a otras personas”, dice.

Entre los beneficios que encontró Pancha en la lectura y lo que la lleva a promoverla señala es: “La empatía que se logra sentir con personajes. Sin dudas nos ayuda a ser más empáticos en la vida. También leo para alimentar mi escritura. Confío que leer ayuda a agilizar nuestra mente, a ampliar mundos, leer es viajar de una forma diferente. Y hoy frente a la situación que estamos atravesando me parece salvadora, tratar de concentrarse, olvidarse de la incertidumbre y bajar ansiedades. Promuevo la lectura porque es la manera que encontré de poner una semilla en este mundo. Disfruto ahondar en la creatividad para reseñar un libro, la imagen y casi siempre hacer la lectura en voz alta. Y no subo al muro lo que no leí y no me provocó alguna sensación que merezca ser compartida”.

“La lectura es una forma de vivir, no podría concebir la vida sin leer porque lo disfruto, porque me hace muy bien, es parte de mi rutina, porque cuando hay un libro que me interesa no lo quiero ni lo puedo soltar. Se que los libros te empoderan y creo que contagiar las ganas de leer, que alguien te escriba y te diga que le diste ganas de leer tal cosa, hace que todo tiene un sentido. Porque leer hace bien, nos acompaña, nos vuelve más empáticos, más creativos, porque leer nos abre la cabeza, contra eso no hay nada, no vamos a encontrar nada que tenga ese poder”, cuenta Cecilia. Ella cree que lo más importante es que la lectura sea una invitación más que una imposición. “Invitar, que las personas lleguen por un deseo propio, porque si es algo impuesto hay resistencia y la lectura no se disfruta. Lo que recomiendo leer es siempre desde un espacio de disfrute. Siempre es para cultivar el tiempo de ocio y para invitarte a tener un rato lindo con un libro”, dice.

Como dijo la escritora Liliana Bodoc, “repartir un pan entre todos y leer un cuento en voz alta son las más antiguas costumbres del amor”. Tal vez una nueva costumbre del amor sea habitar estos espacios digitales para nutrirse de nuevas y mejores lecturas.

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Sobre el autor:

Acerca de Paula Turina

Es Comunicadora Social, egresada de la Universidad Nacional de Rosario. Adscripta en la cátedra de Periodismo Digital. Asiste al taller literario “Alma Maritano” coordinado por el escritor Pablo Colacrai. Algunos de sus cuentos trabajados en ese taller se publicaron en la contratapa del suplemento Rosario 12 de Página 12. Participó en la antología “Yo quería ser manzana”coordinado por la escritora Maia Morosano. […]

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