Posadas (1912–1981) es uno de los trotskistas más famosos —y ridiculizados—, conocido tanto por los cultos a los que dio nombre como por su afirmación de que los ovnis eran una evidencia de sociedades comunistas en otras galaxias. Junto con su creencia de que la guerra nuclear podría acelerar el advenimiento del comunismo (y sus esperanzas de que los delfines pudieran integrarse en la nueva sociedad), la xenofilia de Posadas ha alimentado su legendarización en innumerables páginas de memes, incluso impulsó a algunos a crear la Convención Posadista de los Socialistas Democráticos de América, en la que se distribuyen papeles como si se tratara de un juego de rol.

Para A.M. Gittlitz, autor de un nuevo libro sobre J. Posadas, esta irónica veneración del trotskista argentino también tiene algo que decir sobre nuestro momento político. En tiempos en los que es difícil creer en el futuro, el optimismo salvaje de Posadas aparece como una caricatura de una seriedad y un estricto sentido de fe que ahora casi se nos pierde. En su vastamente fundamentado I Want to Believe: Posadism, UFOs and Apocalypse Communism (Quiero creer –la frase de Fox Mulder en Los expedientes secretos X–: posadismo, ovnis, y comunismo apocalíptico), Gittlitz documenta el lado más serio del activismo de Posadas en el trotskismo latinoamericano de posguerra, al tiempo que sugiere que incluso sus afirmaciones más extrañas no estaban tan separadas de la ovnilogía de la época.

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David Broder es el traductor de Los platillos voladores, el proceso de la materia y la energía, la ciencia, la lucha revolucionaria y de la clase trabajadora y el futuro socialista de la humanidad, de J. Posadas. Conversó con Gittlitz sobre el interés de Posadas en lo extraterrestre, la participación de sus camaradas en la Revolución Cubana y cómo se convirtió en una leyenda online.

J. Posadas, nacido en un hogar proletario de Buenos Aires como Homero Cristalli, en 1912.

—Primero, hablemos de Posadas el hombre. Algunos de los comentarios citados en el libro, en particular su predicción de que las bromas serían “innecesarias” bajo el comunismo, lo postulan como una figura intensamente ascética, aunque esto también parece estar vinculado a su proyección de compromiso militante y seriedad. ¿Qué tipo de experiencias formativas llevaron a Posadas hacia su visión de la organización y la “moral revolucionaria”?

—Su ascetismo vino de una cierta interpretación de la concepción de Lenin y Leon Trotsky de un partido de vanguardia disciplinado, muy difundido en el buró latinoamericano de la Cuarta Internacional. Pero muchos de los aspectos más cultos y las visiones utópicas más extrañas provienen de su propia idiosincrasia.

Posadas, nacido Homero Cristalli, creció con al menos nueve hermanos en una pobreza extrema en la clase trabajadora de Buenos Aires en las décadas de 1910 y 1920. Después de la muerte prematura de su madre, tuvieron que rogarles a los vecinos por huevos, realizar trabajos ocasionales por centavos y, a veces, subsistieron con plátanos verdes durante días. La desnutrición lo dejó con problemas de salud permanentes y con la creencia de que necesitamos consumir mucho menos de lo normal bajo el capitalismo.

A sus veinte, su trabajo incansable en la distribución de periódicos para la Juventud Socialista llamó la atención del pequeño entorno proto-trotskista de Buenos Aires, y fue reclutado como organizador sindical. Aunque no era un intelectual, su diligente atención a las tareas que se le asignaron lo convirtió en un activo valioso entre el campo fracturado de los comunistas antiestalinistas. Fue solo en la década de 1950, cuando había ascendido al cargo de Secretario del Buró Latinoamericano (Latin American Bureau, BLA), cuando algunos miembros del movimiento informaron que Posadas era maníaco. Exigía que sus militantes se adaptaran a su propio estilo de vida de sueño ligero e interminable producción, traducción y distribución de textos.

Cuando se le negó el liderazgo de la Cuarta Internacional en 1961, y el BLA irrumpió en su propia Internacional, hizo de la “moral revolucionaria” lo central del movimiento. El sexo no reproductor, en especial entre militantes que no estaban casados, estaba prohibido. Posadas esperaba que el deseo sexual se desvaneciera bajo el comunismo, y tal vez la tecnología reemplazaría el sexo por completo. Esto también refleja el matrimonio sin sexo de Posadas.

A principios de la década de 1970, el duro autoritaritarismo “monolítico” de Posadas, sus textos cada vez más extraños y la gran represión de su movimiento en América Latina llevaron a la mayoría de la base juvenil y de la clase trabajadora a abandonar la Internacional. Luego vinieron las expulsiones del núcleo intelectual restante del movimiento: marxistas serios como Guillermo Almeyra y Adolfo Gilly. Los únicos que quedaban eran jóvenes militantes que ingresaron al socialismo solo a través de los textos de Posadas y que apenas habían leído a Marx o Trotsky.

Creía que el pequeño tamaño y la inexperiencia de su movimiento eran una virtud, ya que estos militantes podían armonizar perfectamente como transmisores de sus ideas a los líderes de los estados obreros que, según él, construirían una sociedad comunista después de la esperada Tercera Guerra Mundial. La vida comunitaria, la sumisión a un líder carismático, las predicciones del día del juicio final, las sesiones de autocrítica abusivas, las espirales de compromiso cada vez mayores, la separación de los militantes de sus parejas y familias y la toma de jóvenes militantes como parejas sexuales, hacen que sea justo calificar al Posadismo como culto. Pero en comparación con docenas de otras organizaciones leninistas de la posguerra de varios tamaños, estas características no eran de ninguna manera únicas.

—Posadas jugó un papel importante en el trotskismo latinoamericano, en particular durante el período de la Revolución Cubana. Sin embargo, sus seguidores entraron en conflicto abierto con el Che Guevara y Fidel Castro. ¿Puede contarnos sobre el papel que jugaron, el lugar que tuvo la lucha guerrillera en el pensamiento de Posadas y por qué se desintegró esa relación?

—Los trotskistas se mostraron internacionalmente escépticos sobre la revolución de Castro a lo largo de la década de 1950, pero el pequeño círculo de trotskistas cubanos eran partidarios entusiastas. Algunos lucharon en las sierras de Guantánamo, uno era un compañero cercano de Castro, navegó con él en el Granma en 1956. Después de la revolución, rápidamente formaron el Partido Obrero Revolucionario (Trotskista) (POR(T)) bajo el buró latinoamericano que dirigía Posadas, y se les permitió usar la radio estatal para organizar su primer congreso. Comenzaron a organizar una red fuerte en toda la clase obrera cubana, presionaban por la formación de soviets, la nacionalización de la industria y la expulsión de la base militar de Guantánamo.

El Partido Socialista Popular (PSP), alineado con los soviéticos, identificó rápidamente el POR(T) como una amenaza para la revolución. La URSS esperaba que Cuba siguiera su política de “coexistencia pacífica” con los Estados Unidos. Pero en muchos asuntos, Castro y Guevara tendían más al radicalismo del POR(T), desafiando a Estados Unidos al nacionalizar docenas de industrias y servicios públicos en 1960.

Los primeros intentos de reprimir a los trotskistas por parte de los agentes del PSP fueron frustrados por Guevara. Pero después de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y la crisis de misiles de 1962, el POR(T) continuó presionando la retórica belicosa, contra la política de distensión de la Unión Soviética. Castro le dio al PSP mano libre para reprimir a los trotskistas hasta que casi todos los miembros fueron arrestados.

Incluso entonces, los posadistas apoyaron internacionalmente a Castro, pero sobre todo, apoyaron a Guevara. Adolfo Gilly escribió en el Monthly Review que las políticas de Guevara como ministro de industria eran propiamente anticapitalistas, respaldadas en una fuerza laboral disciplinada y motivada por el entusiasmo revolucionario en lugar de las iniciativas capitalistas de “autogestión de los trabajadores” impulsadas por el Ministerio de Agricultura dirigido por el PSP. En lo que respecta a la confrontación, los posadistas quedaron impresionados de que Guevara a menudo declarara que la guerra nuclear podría ser un mal necesario para derrotar al imperialismo, y vio su concepción foquista de la célula guerrillera como una variante tercermundista del consejo de trabajadores soviético. Posadas experimentó con esta idea en Guatemala, donde se convirtió en la figura ideológica de los rebeldes del MR-13, empujándolos a formar consejos campesinos revolucionarios armados donde quiera que fueran.

Cuando Guevara renunció al gobierno y desapareció, los posadistas escribieron que Castro, bajo la presión de los soviéticos, lo había matado. Esto, junto con la guerra de guerrillas en Guatemala que se convirtió en una contrainsurgencia genocida, enfureció tanto a Castro que denunció a Posadas y al trotskismo en general en el Congreso Tricontinental de 1966. Cuando Guevara fue finalmente asesinado por el ejército boliviano al año siguiente, Posadas calificó la foto de su cadáver como una falsificación.

—Posadas es probablemente más famoso por sus comentarios sobre los ovnis como presagios de una sociedad más desarrollada, y por lo tanto poscapitalista. Citás a su hijo Léon Cristalli, quien morigera este enfoque y comenta: “Cuando lo dice Carl Sagan está bien, pero cuando lo dijo Posadas… era un loco planetario”. Lo interesante aquí es la sugerencia de que lo que escribió Posadas se basó en un fenómeno cultural más amplio, la ovnilogía de los años 50-60 y también el cosmismo bolchevique. ¿Qué fue exactamente nuevo en la intervención de Posadas sobre este tema?

—Cristalli tiene razón al defender este aspecto del trabajo de su padre de esa manera. Sagan fue un pionero de la ciencia astrobiológica y, en mi opinión, la política científica de la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés: Search for Extraterrestrial Intelligence). Junto con el astrofísico soviético Iosif Shklovsky, Sagan representó el polo más optimista dentro de SETI, iniciando proyectos como el Allen Telescope Array y el Voyager Gold Record sobre premisas muy similares a la lógica principal detrás del ensayo OVNI de Posadas. Es decir, si existen civilizaciones alienígenas con las que sea posible una comunicación contemporánea, habrán tenido que mantenerse durante miles de milenios. Deben, entonces, haber superado o evitado por completo nuestros propios impulsos imperialistas y autodestructivos, por lo que si tenemos la capacidad de contactarlos, debemos hacerlo sin temor. Shklovsky incluso escribió que era el marxismo el que llevaría a la humanidad a esta longevidad de nivel superior. Sagan mantuvo sus simpatías izquierdistas cerca de su pecho, y no estaba exactamente en desacuerdo.

Pero el ensayo de Posadas de 1968 sobre los ovnis no fue tanto una cuestión de comprometer su movimiento a la ovnilogía, o restaurar la tradición cosmista del comunismo, como de establecer un debate interno dentro del núcleo intelectual del movimiento sobre la realidad y la importancia de los ovnis. Sí, el fenómeno es real, dijo, y si podemos contactarlos, deberíamos hacerlo. Pero agregó que sus camaradas no deberían centrarse demasiado en tratar de hacer eso o especular qué están haciendo los ovnis aquí o cómo es su sociedad, ya que tenemos todo lo que necesitamos para crear una utopía sostenible en la Tierra en este momento. Él seguía siendo un creyente, pero nunca más escribió públicamente sobre el tema.

—Una figura clave aquí es Dante Minazzoli. ¿Puede contarnos sobre su interés en la ovnilogía y qué pensaban sus camaradas sobre esto? ¿Hubo algún punto en el que el posadismo se volvió principalmente “famoso” entre otros grupos trotskistas precisamente por este enfoque?

—Dante Minazzoli y Homero Cristalli fundaron el Grupo Cuarta Internacional (GCI, en español en el original) a mediados de la década de 1940 como un pequeño círculo de militantes proletarios comprometidos con la visión de Trotsky de establecer la Cuarta Internacional como una vanguardia revolucionaria mundial. En ese momento, Posadas era solo un seudónimo colectivo, y como Cristalli no era un gran escritor, Minazzoli probablemente escribió mucho de lo que se publicó bajo el nombre de J. Posadas. De alguna manera, Minazzoli era tanto Posadas como el propio Posadas; aunque fue un discurso de Posadas el que se convirtió en el famoso ensayo ovni, su contenido se basó en las hipótesis extraterrestres que sostuvo durante mucho tiempo Minazzoli.

En 1947, después de que la historia de Kenneth Arnold sobre platillos voladores y la noticia del incidente de Roswell se expandiera en la prensa amarilla de todo el mundo, hubo una seguidilla de avistamientos de ovnis en Argentina. Influenciado a temprana edad por la ciencia ficción y la literatura cosmista de Camille Flammarion, Minazzoli creía que los humanos son solo una especie entre muchas en el universo, y nuestro destino es encontrarnos y fraternizar con ellos. Instó a sus camaradas en el GCI a analizar el fenómeno, pero le prohibieron hablar del tema.

Dos décadas después, cuando el liderazgo de la Internacional Posadista se creyó el legítimo sucesor de Trotsky y Lenin y, por lo tanto, la vanguardia intelectual de la revolución mundial, Minazzoli volvió a plantear su tesis en el contexto de un grupo de lectura sobre el Anti-Dühring de Friedrich Engels y El materialismo y el empirio-criticismo de Lenin. Ensayó un argumento dialéctico materialista para la existencia de vida extraterrestre, y un argumento político de que los ovnis estaban aquí para observarnos a medida que alcanzábamos el socialismo, para que pudiéramos ser bienvenidos en la comunidad galáctica. Probablemente no estaba solo en esta creencia, pero otros líderes internacionales, como Guillermo Almeyra, lo instaron a dejarlo de lado.

Pero la insistencia de Minazzoli en el tema hizo que Posadas hiciera comentarios. El discurso transcrito fue publicado en algunos de los periódicos posadistas de todo el mundo. Militantes de otros grupos trotskistas leyeron ya a la prensa posadista por sus extrañas teorías de conspiración, predicciones y declaraciones sobre la moral revolucionaria. El ensayo ovni se convirtió en un clásico de culto entre ellos. Los rumores de esto se extendieron a través del movimiento trotskista fracturado como evidencia de que sus rivales estaban realmente locos, y de que habían elegido ni más ni menos que sectas.

—Nos decía que Posadas volvió a ser foco de atención, o mejor, que el neo-posadismo surgió de una manera sin precedentes en la década de 2010 gracias a páginas de memes como la Liga de Trabajadores Intergalácticos Posadista, haciendo foco tanto en sus esperanzas catastróficas en la guerra nuclear como en su visión “irreal” de una nueva sociedad donde el hombre comulgaría con los delfines. En su relato, esto no es solo porque Posadas da gracia, sino porque la irónica veneración de su optimismo revolucionario extremo de alguna manera se ajusta al estado de ánimo de nuestro tiempo. ¿Podría explicar esto un poco más?

—Aunque un puñado de posadistas continuó, y aún continúa, su militancia, el movimiento se desvaneció incluso de su pequeña relevancia dentro del trotskismo después de la muerte de Posadas en 1981. Pero el ensayo ovni y su entusiasmo por la guerra nuclear seguían siendo legendarios entre los trotskistas y los observadores de pequeñas sectas revolucionarias de izquierda. Entre ellos se encontraba Matthew Salusbury, pasante de una revista de lo paranormal, el Fortean Times, quien lanzó un artículo en el que los posadistas británicos del Partido de los Trabajadores Revolucionarios eran un “culto de ovnis trotskista”.

Aunque se exageró su inclinación sobre el ángulo ovni, y desenterró, por primera vez, la obsesión de Posadas con los delfines, se convirtió en el principal referente de la página de Wikipedia de Posadas, provocando muchas discusiones ingeniosas en los foros de mensajes de la izquierda. En 2012, usted tradujo el ensayo ovni al inglés para Marxists.org, donde se mostraba que el interés de Posadas en los extraterrestres era más que una leyenda. Luego, en 2016, cuando la locura de las elecciones de EEUU y el Reino Unido radicalizó los extraños rincones de Internet, el concepto de Aaron Bastani del comunismo de lujo totalmente automatizado despegó como un meme izquierdista.

El espacio se agregó al esquema, y naturalmente le siguió un Posadas caricaturizado junto a nubes de hongos, platillos voladores y delfines saltando al espacio. La precuela de la Liga Intergaláctica de Trabajadores Posadistas fue probablemente la página de memes más exitosa. Hasta la fecha, ha producido cientos de memes, ganó decenas de miles de seguidores, y sus administradores ocasionalmente se aventuran a salir en un desfile del 1º de Mayo o se caracterizan para un encuentro de la izquierda.

Como resultado de los memes, Posadas se ha convertido (al menos en la anglosfera) en uno de los nombres más notorios en el panteón de la historia del socialismo revolucionario, superando a sus rivales y, a veces, incluso superando al propio Trotsky en términos de búsquedas de Google. Algunos han criticado el entusiasmo como cruel, citando un falso rumor de que Posadas se volvió loco por la tortura, o que los memes de Posadas no toman en serio la historia de un movimiento que hizo contribuciones heroicas al movimiento obrero sudamericano y vio a decenas de sus militantes asesinados y torturados.

Es un punto justo, y eso es parte de por qué la mayor parte de mi libro ofrece una historia sobria de los orígenes y la política de la Internacional Posadista. Pero también veo que un lado de eso es más positivo. Los jóvenes izquierdistas de hoy se encuentran entre un siglo de contrarrevolución y un futuro que parece destinado a continuar hundiéndose lentamente en la distopía. Posadas, quien llegó a la fama en la década de 1950 cuando la expansión de la revolución colonial hizo común que los revolucionarios creyeran que una tercera guerra mundial nuclear era inminente, fue el pensador “catastrófico” más extremo: creyó que la guerra era necesaria y deseable, y que la utopía estaba del otro lado.

Entonces, una forma de leer los memes posadistas, en ausencia de una posible guerra mundial entre el comunismo y el capitalismo, es que “estamos jodidos, deshagámonos de las armas nucleares, acabemos de una vez”. Pero también hay una apertura a otra posibilidad: que algo extraño e inesperado pueda suceder, la aparición de un nuevo Lenin, un despertar masivo y religioso de la clase trabajadora, o un desastre que devasta el orden dominante dejando que la clase trabajadora reconstruya el mundo en nuestros propios términos. Esencialmente, cualquiera que crea que la revolución comunista es posible piensa algo como esto, aunque para la mayoría de las personas es tan ridículo como esperar a los extraterrestres.

—También parece que la veneración del posadismo ha coincidido con el colapso de otras organizaciones revolucionarias de estilo propio en los últimos años –de hecho, en Gran Bretaña esto también se expresó en páginas de memes como Proletarian Democracy, que pidió una “Séptima Internacional” y pidió a los lectores que colaboraran financieramente para hacer una “bomba de los trabajadores”. ¿Burlarse de Posadas es una forma de lidiar con nuestra decepción en el leninismo? ¿O simplemente un chivo expiatorio fácil?

—Durante décadas, Posadas fue como un salón de los espejos donde los izquierdistas sectarios se reían de su propia imagen distorsionada. El humor alrededor de Posadas hoy es totalmente diferente. Las personas que están metidas en los memes (algunos ex troskos entre ellos, pero en general el grupo demográfico son los jóvenes que nunca se han involucrado en la militancia) no se burlan de una extraña secta del trotskismo, o el trotskismo en general, o el leninismo en general, sino de la totalidad de la fallida tradición socialista revolucionaria.

Irónicamente, sin embargo, no es una burla crítica. Es más bien irónica y absurda. Creo que en el fondo hay una curiosidad sobre aquellos que alguna vez creyeron en algo tan fuertemente que estaban dispuestos a luchar y morir por ello. Hay un respeto por ello. Viene de un lugar de querer ser parte de algo así, pero no poder creer en ello.

—Además de explorar las ideas más extrañas del posadismo, esta es una biografía rica en texturas del hombre mismo. ¿Puedes contarnos un poco sobre por qué querías escribir este libro y cómo hiciste para reconstruir la historia?

—¡Quería escribir una historia de ciencia ficción, algo así como un una trilogía de un Illuminatus comunista! Con el posadismo como parte principal. Pero mientras investigaba, me interesé mucho más en la historia real, de la que poco se ha escrito en inglés.

Visité los principales archivos de los documentos internos del movimiento en Amsterdam y Londres, y encontré materiales adicionales en París, en la Universidad de Stanford, en Ciudad de México, en Montevideo y en Argentina. Mientras estaba en Buenos Aires llamé a la puerta de León Cristalli, ahora secretario de la pequeña Internacional, pero él se negó a hablar conmigo. Más tarde escuché que se jactaba de haber rechazado a un agente imperialista del New York Times. El secretario de la sección uruguaya también se mostró reacio a hablar conmigo, pero fue tan amable que no pudo evitarlo, y terminamos hablando un par de horas luego de que apagara el grabador. También tuve la suerte de conocer a un posadista cubano original en la conferencia de Trotsky en mayo pasado en La Habana. Aunque la mayoría de los trotskistas veteranos que conocí describieron a Posadas con poco más que bromas desagradables, todos respetaban mucho a los militantes originales del BLA.

A través de Sebastian Budgen hablé con un ex militante de la sección italiana, Luciano Dondero, que refirió partes inéditas particularmente intrigantes de la historia, como el escándalo sexual que sirvió de pretexto para la expulsión del núcleo intelectual, y la hija que Posadas tuvo tarde en su vida, preparada para ser su heredera mesiánica. Otros detalles personales de la vida de Posadas, desde su primer recuerdo al presenciar la Semana Trágica casi revolucionaria de 1919, desde su ventana en Buenos Aires, hasta su apoyo directo a las insurrecciones guerrilleras en Argelia, Cuba y Guatemala, su incapacidad para reconocer la importancia de los levantamientos del 68, la represión del movimiento en las dictaduras de la Operación Cóndor y la triste desaparición como un culto autoritario y marginal, sirvieron como una historia conmovedora, un ejemplo correspondiente al arco del fracaso del socialismo revolucionario en el siglo XX.

Al mismo tiempo, me fascinó el trotskismo, que nunca antes había tomado en serio. Su concepción de la militancia era muy diferente de lo que estaba acostumbrado, habiendo crecido en un ambiente anti-autoritario y anti-globalización. Encontré ese compromiso programático de una tradición realmente admirable de la que carece mi generación. También parece obvio que las docenas de levantamientos globales que hemos visto en los últimos años serían más fuertes con cierto nivel de coordinación internacional y una concepción orientadora de lo que significa ser anticapitalista, cómo la clase trabajadora puede tomar el poder y qué hacer después.

Esto no quiere decir que una resurgente Cuarta Internacional o FORA (la unión anarco-comunista de la que formaron parte los padres de Posadas y Minazzoli), o cualquier nuevo intento de un viejo modelo, funcionaría. Pero es importante entender lo que estaban tratando de lograr, qué establecieron y por qué fracasaron. En el 18 Brumario, Marx escribió sobre cómo los revolucionarios que se encuentran en situaciones desesperadas buscan conjurar figuras del pasado con la esperanza de encontrar nuevas formas de avanzar. Es lo suficientemente irónico como para resucitar a Lenin, Stalin o Mao para este propósito, y el trotskismo siempre tuvo este tono extraño de auto-derrotismo. Con Posadas, al menos, no se puede confundir la ironía inherente a la tarea necesaria de crear algo radicalmente nuevo desde las ruinas de la historia.

 

Nota bene: Se respetaron todos los hipervínculos del texto original publicado en Jacobin. La traducción intentó trasladar al español una serie de modismos y siglas de jerga, por ejemplo, LARPing, gerundio de una acción referida en la sigla LARP: Leading Action in Role-Playing.

Traducción y edición de Pablo Makovsky.

Addenda:

• Gittlitz tiene un blog.

• En Factor blog puede consultarse una entrevista a León Cristalli, el hijo de Posadas, que es parte de la nota que Marcelo Massarino publicó en Sudestada en 2009.

• En su entrada sobre Posadas, en el Diccionario biográfico de la izquierda argentina, Horacio Tarcus ofrece datos, fechas y contexto sobre la relación del posadismo con el peronismo, al que consideraban un movimiento alentador. La misma postura, más cercana a Luis D’Elía, mantuvo en estos años León Cristalli con el kirchnerismo.

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Sobre el autor:

Acerca de David Broder

David Broder es el editor europeo de Jacobin. Es historiador del comunismo francés e italiano. En Twitter: @broderly

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